Tere
La inteligente. Oficialmente es la inteligente de la familia. Pero es algo más. Tiene una memoria asombrosa, un poder de observación y análisis increíble, y una fuerza de voluntad y determinación inquebrantables. Memoria, Entendimiento y Voluntad, las potencias del alma. Siempre la he admirado.
De niña, era la encargada de hacer los recados importantes. Como ir a buscar el racionamiento. Yo decía que siempre andaba cargada como una burra. Los demás sólo hacíamos pequeños recados. Cuando yo iba a Casa Ramón nunca sabía si debía pedir medio kilo o media docena de patatas.
Estudió, siempre con el mejor aprovechamiento, el Bachillerato, el de los siete años, sin un solo suspenso y salvando a la primera el Examen de Estado, aquella terrible reválida que hizo desistir a muchos y presuntos buenos estudiantes a continuar con los libros. Después, mientras cumplía con su trabajo, estudiando libre, cursó la carrera de Magisterio y, una vez completada, siguió estudiando hasta conseguir la Licenciatura en Derecho. Por no perder la costumbre, sigue estudiando y sacando diversas oposiciones para seguir estudiando otras materias.
Era nuestra cuenta-cuentos, pero, como narraré más adelante, no sólo para la familia, sino también para toda la chiquillería del barrio.
Es, además, nuestro paño de lágrimas, al que recurrimos cuando tenemos algún problema.