Teatro familiar
Entre los veraneantes que pasaban la temporada estival alojados en la otra casa, había una familia madrileña cuyo principal personaje, para nosotros era Guillermo. Guillermo era un gran aficionado al teatro y escribía sus propios guiones. Tendría cinco o seis años más que yo, su hermana Amparito era algo mayor.
El elenco de la compañia teatral de Guillermo, lo formábamos mis tres hermanas, mis primos José Luis (Pepe o Josechu, este último nombre puesto en plan despectivo por Fini, pero que le quedó in eternum), el hermano de Josechu, Juan Carlos (sin alias). Mi prima Covadonga era muy pequeña para intervenir. En ocasiones actuaba Amparito. Como director, productor, guionista, narrador y demás... Guillermo.
Ensayábamos, muy seriamente, en un cuarto abuhardillado que había libre en casa de mis primos, en la calle Cabrales. El utillaje, se preparaba en el taller de mi abuelo. El vestuario, entre mis hermanas y mis pacientes tías, que dejaban su labor (cosían para fuera) con tal de satisfacer las necesidades de la "sobrinada". Hay un refrán que dice "A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos".
Cuando el director consideraba que estaba la obra lista para la representación se anunciaba ésta y que tendría lugar en "la salita" de la otra casa. Describiré la "salita"
Se entraba por una puerta acristalada de dos hojas; tal puerta estaba situada en el centro de una pared, en la pared frontal, se abrían dos balcones a la calle Jacobo Olañeta. Entre ambos balcones, estaban colocadas varias sillas, ante una mesa "de comedor". A la izquierda de la puerta de entrada, adosada a la pared lateral, una cama turca a la que seguía una puerta que daba acceso a otra habitación. A la derecha de la entrada, el espacio era simétrico, ocupada la pared por un gran butacón y la correspondiente puerta para otra estancia. En el centro situábamos la escena. El "público" se acomodaba detrás de la mesa, cuyo mantel, hacía las veces de telón que sostenían Amparito y mi hermana mayor Pili, durante los entreactos o para cambiar el escenario.
El problema consistía en que las tramoyistas eran, a la vez, actrices. Las obras eran románticas, épicas, de capa y espada. Los caballeros teníamos magníficas tizonas de madera. Los vestuarios, a base de manteles, cortinas, sábanas, etc, suntuosos. Los personajes de la obra, hermanos en la vida real, coincidían como hermanos en la ficción.
En una ocasión, dialogaba yo con mi hermana Fini; seguidamente debía irrumpir en la escena, otra hermana, Pili. Pero Pili, estaba charlando distraídamente con la otra tramoyista sin percatarse de las desesperadas señales que yo le hacía porque se estaba terminando el texto. Cuando la despistada se dió cuenta, salió disparada hacia el camerino (el cuarto de baño) para cambiarse diciendo "Ay, si ahora voy yo", era demasiado tarde. El diálogo se había terminado. Mi hermana Fini, muy profesional, salió bien del paso diciendo "cuéntame cosas". Yo mudo, con un sofocón como si me estuvieran asando en un horno, escuché a mi tía Tina que decía "Probín, eso no lo ensayó". Cuando apareció Pili, salí corriendo olvidando el resto del papel. Si hubiera podido fulminar en aquel momento a mi hermana, aseguro que lo habría hecho con toda delectación.
En otra ocasión, estábamos luchando a espada. Yo asestaba un mandoble de muerte a mi primo Juan Carlos, que moría mientras yo limpiaba mi espada al tiempo que emitía un je,je,je con sorna. Guillermo que, en aquel momento, ejercía de narrador, pasó a ejercer como uno de los personajes, se acercó a mí, por la espalda, blandiendo un puñal, decía "chaannn...cha, cha, channn...(esto es la música)" y me clavaba la daga en la espalda. Yo interpreté una muerte trágica, de forma fabulosa... Cuando caí al suelo, ya todo el mundo sabía que estaba muerto... me levanté y salí de la escena sin esperar a que "bajara" el telón, ante la desesperación del director y las risas del público asistente.
El título y personaje central de la obra era Enrique de Lagardiel.
Guillermo fue actor profesional de teatro. Intervino en varias películas y en televisión. Se llamaba Guillermo Hidalgo.