Pili
Mi hermana mayor. Por ser la primogénita, era la favorita. Además en la familia paterna, era la primera nieta, además, del hijo mayor. Favorita por doble motivo. Había nacido, como todas mis hermanas, en Cangas de Onís, residencia de mis padres antes de la contienda. Había tenido mi hermana Pili un grave accidente con pocos meses, sufriendo un golpe en la cabeza, por lo que mis padres la tenían, aún más, en palmitas y la disculpaban cualquier torpeza. Ella lo sabía y la muy ladina lo explotaba.
Al ser cinco años mayor que yo, para mí era como un ser superior, la encontraba como muy distante, más que las otras hermanas, aunque solamente eran un año menor cada una de la otra. Como todas me quería mucho, pero... Yo era el más pequeño, el único varón, también el primer hombrecillo por línea de la familia paterna, por lo que no dejaba de restarle a ella un poco de su ventaja afectiva.
Para mí que siempre fue la más lista de los cuatro hermanos. Comenzó a estudiar en la Escuela de Comercio (yo jamás había visto un libro tan gordo, ni siquiera los de mi padre), pero decidió que aquello era muy difícil para ella y, oh prodigio, nadie se lo discutió. Consiguió siempre lo que se propuso conseguir y lo sigue consiguiendo. Felizmente casada, con varios hijos y nietos, jamás discute con acritud, no se enfada, pero consigue que todos realicen sus deseos. Experiencia que tiene desde la infancia.
Con gran sensibilidad artística siempre, desde hace años se ha decidido a plasmarla con los pinceles. Ello permite a toda la familia mantener una pinacoteca particular.